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La esencia de nuestra tierra

Escrito el 19/03/2013. Autor: cifuentes

La esencia de nuestra tierra El agua es el recurso más valioso del que disponemos "Por sus funciones de naturaleza, por sus prestaciones al ser humano, por sus connotaciones simbólicas, estéticas, lúdicas y emocionales, en nada puede ser comparada el agua a ningún otro recurso natural". (La nueva cultura del agua en España. Francisco Javier Martínez Gil. Bilbao, BAKEAZ, 1997, 19).

Durante millones de años el agua, es sus diversas formas, ha ido modelando el paisaje Sanabrés y Carballés formando lago, lagunas, circos, morrenas, gargantas, ríos, valles, cerros, sierras, etc. Sin ninguna duda el agua es la esencia de Sanabria y Carballeda.

La vida en Sanabria y Carballeda, como en la mayor parte del mundo, gira en torno al agua. Así, los asentamientos de población se producían en lugares donde el aprovechamiento del agua era más sencillo. La mejor accesibilidad del agua suponía mayor importancia socioeconómica. La construcción, mantenimiento y optimización de los sistemas hidráulicos, junto con el reparto del agua y su total aprovechamiento, constituían tareas básicas de los habitantes de esta tierra, desarrollándose una cultura material en torno al agua. En la actualidad, el tiempo y la desidia la ponen en peligro y con ella el legado de sensibilidad y buenos modos.

Normalmente cada pueblo disponía de un molino harinero. Estos solían ser propiedad del pueblo o sociedad de vecinos, algunos eran privados y para poder utilizarlos debías pagar con parte del grano a moler. Asociados a estos molinos existían otras construcciones: azudes y canales de derivación del agua. Típicamente eran pequeñas construcciones de piedra con austeros tejados de pizarra. Existían dos tipos de molinos: maquileros asociados a ríos de caudal más o menos constante y de aspecto más “industrial” permitían moler durante todo el año y los molinos rastreros situados en riachuelos y torrentes que normalmente solo funcionaban en épocas favorables. El paisaje de ambas comarcas están salpicados por la presencia de estas construcciones muchas de ellas recuperadas. El Molino de San Miguel con su llamativo tejado de paja es un ejemplo de ello.

Los pueblos también solían disponer de lavaderos abastecidos por el agua de fuentes que servían también para el consumo humano. Lavar la ropa no era la única función de estos lugares, las mujeres mientras lavaban conversaban y cantaban convirtiéndose en espacios sociales. La presencia de estas construcciones asociadas al agua no son muy abundantes, es posible encontrarlas donde el río o arroyo dista mucho de los núcleos urbanos. En Robledo de Sanabria encontramos un bello ejemplo.

Las huertas y praderas Sanabresas y Carballesas también presentan construcciones para el aprovechamiento del agua. Es habitual que los cultivos y pastos estuvieran regados por canales de agua provenientes de ríos y arroyos. Pero también era habitual regar con el agua de pozos abiertos y fuentes. También había "pozas" artificiales que recogían el agua proveniente de una o varias fuentes naturales durante toda la noche, y por la mañana se abrían (quitando los terrones de tierra que tapaban su salida) para el riego.

Debemos también hacer mención a la cantidad de fuentes que inundan nuestra geografía. Fuentes de aguas frescas y cristalinas que abastecieron durante años (y lo continúan haciendo) a los habitantes de estas tierras y sus ganados. Tanto es el valor que se les atribuía, que la mayor parte de los manantiales están bajo el amparo de sencillas, pero a la vez grandiosas, construcciones de alto valor etnogáfico.

Existen también en esta tierra aguas con propiedades curativas y medicinales entorno a las cuales surgieron en los últimos siglos construcciones que aprovechaban su atractivo. Aún se conservan los restos de las bañeras donde se tomaban los baños de aguas sulfurosas en los maltrechos balnearios de Bouzas a orillas del lago y en Cobreros. También quedan restos del que fue uno de los balnearios más grandes e importantes de Sanabria, el Balneario de Calabor, sus aguas surgen de las entrañas de la tierra a 27 ºC.

En definitiva, en ambas comarcas aún podemos disfrutar de estas y otras sorprendentes construcciones ligadas a los usos y aprovechamientos del agua que nos permitirán recordar el pasado y apreciar como el hombre explotaba los recursos en un equilibrio casi perfecto con el entorno.

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